Gestión de la Identidad (Identity Management) de Microsoft — cotización a la medida.
Cuando el trabajo se reparte entre servicios en la nube y sistemas propios, la identidad se vuelve el perímetro real: no hay firewall que compense una contraseña reutilizada. Gestionar identidad es responder tres preguntas de forma sostenible: quién entra, a qué puede entrar y cuándo deja de poder.
El acceso único no es comodidad, es control. Cuando cada aplicación tiene su propio usuario, nadie sabe cuántas cuentas existen y dar de baja a alguien implica recordar todos los sistemas donde tenía acceso. Con un directorio central, el alta y la baja ocurren en un lugar y se propagan.
La excepción por comodidad es exactamente la cuenta que se compromete, y suele ser una con permisos amplios. Encima del segundo factor, el acceso condicional permite decidir cuándo pedirlo y cuándo bloquear directamente, evaluando desde dónde se conecta, con qué dispositivo y a qué aplicación. Eso convierte una molestia constante en una fricción que solo aparece cuando algo se sale de lo normal.
Casi toda organización sabe dar de alta usuarios; muy pocas dan de baja bien. Las cuentas de quienes ya no están, los permisos heredados de un puesto anterior y los accesos de proveedores que terminaron su trabajo son el inventario que nadie revisa. Las revisiones periódicas de acceso y la elevación temporal en lugar de permisos permanentes atacan justo eso.
Los invitados deben entrar con su propia identidad, bajo las mismas reglas, y no con una cuenta interna creada para ellos que después nadie da de baja.
Iterati es distribuidor autorizado de las plataformas de este catálogo y opera desde Guadalajara para todo México. Facturamos en México con IVA y revisamos qué plan hace falta, porque el acceso condicional y las revisiones de acceso no vienen en todos.
Por multifactor en todas las cuentas administrativas y por el inventario de quién tiene acceso a qué. Es lo más barato y lo que más riesgo quita antes de comprar cualquier capacidad avanzada.
Sí. Se sincronizan, así que los usuarios conservan una sola credencial para lo local y para la nube. Es el escenario más común y no obliga a apagar el directorio existente.
Reglas que evalúan quién entra, desde dónde, con qué equipo y a qué aplicación, y deciden si pedir un segundo factor, permitir o bloquear. Requiere un plan superior en la mayoría de las plataformas.
Un proceso periódico donde el responsable de cada grupo confirma quién debe seguir teniendo acceso. Es la única forma práctica de limpiar permisos heredados sin auditar todo a mano.
Con identidad propia del proveedor, bajo las mismas reglas de acceso, y con caducidad. Crear una cuenta interna para un externo es la forma más común de dejar accesos abiertos después del proyecto.
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