El software de diseño se compra distinto al resto: casi siempre por suscripción y por persona, con la particularidad de que quien lo usa suele necesitar la versión más reciente y quien lo paga necesita previsibilidad. Esa tensión es la que define el esquema correcto.
La diferencia no es el precio, es la administración. En un plan para equipos, las licencias se asignan y se reasignan desde una consola: cuando alguien entra, se le asigna; cuando sale, se libera para el siguiente. Con licencias compradas a nombre de cada persona eso no se puede hacer, y una licencia atada a una cuenta personal es un problema el día que esa persona deja la empresa, porque el trabajo suele estar guardado ahí también.
Cuántos asientos se están pagando y cuántos se usan de verdad. Es el rubro donde más asientos ociosos se acumulan, porque se compran para un proyecto y nadie los libera al terminar. Después, si hace falta la suite completa o solo dos o tres aplicaciones: hay planes por aplicación que cuestan una fracción y cubren a quien solo edita imágenes o solo maqueta documentos.
Los archivos de diseño son grandes y el almacenamiento incluido se agota. Y las licencias de tipografías tienen sus propias reglas de uso, distintas del software, que conviene revisar cuando el material se va a imprimir o a publicar.
Un archivo guardado en una versión nueva no siempre abre en una anterior. Si la empresa trabaja con proveedores externos, conviene acordar versión, porque esa incompatibilidad detiene entregas.
Iterati es distribuidor autorizado de las marcas de este catálogo y opera desde Guadalajara para todo México. Cotizamos con precio y vigencia escritos, facturamos en México con IVA, y revisamos el conteo de asientos usados antes de renovar.
Para equipos, si hay más de una persona. Permite asignar y reasignar licencias desde una consola, lo que evita que una licencia quede atada a una cuenta personal junto con el trabajo.
No siempre. Hay planes por aplicación que cuestan una fracción y cubren a quien solo necesita una o dos herramientas. Revisar el uso real antes de renovar es donde más se ahorra.
Con un plan para equipos, la licencia se libera y se reasigna. Con una licencia a nombre de la persona, recuperar el acceso y los archivos es un trámite y a veces no es posible.
Viene una cantidad que en trabajo de diseño se agota rápido. La ampliación se cotiza aparte y conviene contemplarla desde el inicio.
No siempre, y es una causa habitual de retrabajo con proveedores externos. Conviene acordar la versión de trabajo antes de empezar un proyecto compartido.
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